UN MANIFIESTO A LA VERDAD
Como manifiesto a la verdad quemaré mis triunfos y derrotas al frío candor de la noche, sobre el reflejo de la luna, acompañado, pero bajo la mirada de nadie; les prenderé fuego, consumiéndolos con cada paso, en cada suspiro technicolor a través del valle de los deseos, por el camino que lleva a mi ser, sacando agua de las rocas; chapoteando en mi inquietud borraré cada resquicio de logros pasados, para dejar mis más puros deseos y ambiciones, todos pequeños e insignificantes, incapaces de llenar el vacío que mi soberbia demanda, pero lo suficientemente agradables para mantenerme entretenido.
Terminaré de disfrutar de tu noche cenando en tu brisa dos copas de vino. En un instante sin tiempo engulliré algodones rosados con el mordisco de mis pupilas, me perderé en tu lamento sonoro que reclama a la tierra de una forma tan lenta que resulta relajante, tan solo para regresar sobre mis mismas huellas a este mundo que escribirá nuevamente en mí cada detalle que trato de calcinar infructuosamente, voces concientes que hacen que desee morir en tus brazos en un día no muy lejano, disfrutando del beso más grande, húmedo y persistente que un mortal pueda disfrutar en vida.
Terminaré de disfrutar de tu noche cenando en tu brisa dos copas de vino. En un instante sin tiempo engulliré algodones rosados con el mordisco de mis pupilas, me perderé en tu lamento sonoro que reclama a la tierra de una forma tan lenta que resulta relajante, tan solo para regresar sobre mis mismas huellas a este mundo que escribirá nuevamente en mí cada detalle que trato de calcinar infructuosamente, voces concientes que hacen que desee morir en tus brazos en un día no muy lejano, disfrutando del beso más grande, húmedo y persistente que un mortal pueda disfrutar en vida.
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